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ÁLVAREZ GILA Oscar, ANGULO MORALES Alberto, RAMOS MARTÍNEZ Jon Ander (dirs.). Devoción, paisanaje e identidad. Las cofradías y congregaciones de naturales en España y América (siglos XVI-XIX), Bilbao, Universidad del País Vasco (978-84-9860-962-2). 04 de noviembre del 2013

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LOS COMERCIANTES VASCOS

EN EL VIRREINATO PERUANO

Profesor Dr. Guillermo Lohmann Villena

Catedrático de las Universidades del Perú

Mayor de San Marcos y Lima 

I

PRESTIGIO Y TRADICIÓN DE LA GENTE VASCONGADA.

La acción de los hombres de empresa vascongados en el Perú se recorta con perfiles tan nítidos durante la segunda mitad del siglo XVIII que su magnitud sólo cabe medirla proyectándola como la secuela, dentro del sector económico, del rumbo trazado por sus predecesores atraídos por el llamado del destino transatlántico. La divisa de unos y otros pudiera haber sido el viejísimo Plus Ultra, un más allá promotor constante del ímpetu expansivo que desde tiempos inmemoriales late en las venas de los individuos de esa raza.

La actividad del elemento vasco en el Perú, operando como un núcleo homogéneo en dicho tramo de la décimaoctava centuria - el siglo “mercantil” por excelencia en la historia del Imperio Español - pudo desplegarse en toda su envergadura al amparo de una coyuntura excepcionalmente propicia: de un lado, como consecuencia de la depresión agraria que sufrió el país, que para aprovisionarse de trigo pasa a depender de Chile (1), surge y se consolida una próspera oligarquía naviera; por otra parte, venida a menos la minería, en recesión tras el auge de los dos siglos precedente (2), el comercio de gestión crece significativamente y se constituye en el principal sustentáculo de la economía local, por cierto enfrentado en tenaz antagonismo con el gremio de mercaderes rioplatenses (3). La mentalidad de la nueva generación de comerciantes y navieros, en la que sobresaldrán los prohombres de los que se pasa revista en las páginas siguientes, arrincona vetustos sistemas - tales como el ineficaz de las flotas y el obsoleto del tráfico por la vía de Tierra Firme - y, en sintonía con las reformas borbónicas, ensancha horizontes, rompe esquemas superados y abre la ruta del intercambio directo con la Península, principalmente con Cádiz (4).

Tras las oleadas extremeñas y andaluzas de las horas iniciales, llegó al Nuevo Mundo el contingente vascongado, que negocia, administra y ordena. El dinamismo mercantil de ese elemento se abre paso desde los momentos tempranos de la colonización en el Continente. Los más remotos antecedentes pueden rastrearse aun antes del descubrimiento del Perú mismo, vinculados con la personalidad del Adelantado Pascual de Andagoya, del Imperio que no pudo conquistar. De sus labios oyeron los españoles atónitos en Panamá, por primera vez, el mágico topónimo que encandilaría la imaginación de tantos conquistadores. El 23 de Julio de 1523 registraba Andogoya una cantidad de oro habida en una incursión a la comarca del Perú, que -bien se deja entender- no era todavía el país que así se denomina actualmente (5).

Andagoya pertenecía a la vanguardia de empresarios y mercaderes vascos radicados desde temprano, con ojo avizor, en Tierra Firma (6). Pisándole los talones asoma el hidalgo vergarés Domingo de Soraluce (7), que en 1531 envió un barco de apoyo a la definitiva expedición de Pizarro en pos del Imperio de los Incas; en esa nave había “mercaderías caballos” destinados al intrépido extremeño (8).

Ya en el Perú propiamente, las actividades de la gente vascongada en menesteres de la mar se detectan desde los primeros años de la Conquista (9). Un acta notarial de 12 de Enero de 1554 nos acerca con más precisión a ese quehacer: en aquella fecha el vizcaíno Rodrigo de Portu transfiere a Martín de Carquizano el derecho a recaudar de Juan Ochoa de Rotaeche -¿dudará alguien de la oriundez de todos ellos? - la suma de 116 pesos de oro, valor de la cuarta parte del navío San Sebastián que este último había vendido al cacique de Chincha, y cuya participación por dicha cuota pertenecía al cedente (10).

¿Y cómo olvidar entre los hombres cuyos destinos se jugaron en el Perú al oñatiense Lope de Aguirre, ejemplar humano que ha proporcionado materia para el relato histórico, la novela y la cinematografía? ¿Sería lícito pasar por alto a miembros esclarecidos de la estirpe de San Ignacio? La representaron con notoriedad indiscutible un hermano suyo, Hernando, cuyas andanzas en Tierra Firme se pierden con su muerte; el Adelantado Juan de Salinas y Loyola (11), descubridor y conquistador de la comarca de los bracamoros, donde en 1557 fundó la ciudad de Loyola (12), y su sobrino segundo del Santo, Don Martín Garcia de Oñaz y Loyola, que culminó su carrera militar como Gobernador de Chile (1591-1598) (13). Su boda con la nieta del último emperador incaico, D' Beatriz Clara Goya, efigiada en el mural decorativo de la Iglesia de la Compañía en el Cuzco, se ofrece como el testimonio pictórico más expresivo de la fusión de las razas.

Tampoco puede faltar a la cita el batallador obispo del Cuzco (1573-1583) Sebastián de Lartaun, oriundo de Oyarzun, varón riguroso que en sus conflictos durante el tercer Concilio limeño (1582-1583) contó con el sostén mal disimulado de tres magistrados vizcaínos en la Audiencia (14).

¿Y qué decir de la donostiarra Catalina de Erauso, la monja alférez, en cuyos lances y vida novelesca la realidad ganó la partida a la fantasía más desbordante? (15).

Difícil será hallar un tratado que aventaje al del jesuíta vergarés P. Pablo José de Arriaga intitulado Extirpación de la idolatría del Perú (Lima 1621), como fuente para escudriñar los mitos y supersticiones de los indígenas a principios del siglo XVIII.

Del tipo social del mercader en la misma centuria puede ser exponente cabal el vizcaíno Martín de Isasi, comisionista de relieve en el intercambio transatlántico del Perú, que en 1632 llevó - !él solo!-, en oro, joyas y numerario, a España, millón y medio de pesos, suma equivalente a la que se remitía por los funcionarios fiscales a la Corona (16).

Los historiadores nunca agradecerán bastantemente la solicitud del bilbaíno Capitán José de Mugaburu en apuntar prolijamente en su jugoso dietario cuantos sucesos, importantes o nimios, ocurrieron en Lima entre 1640 y 1686 (17) así como al Capitán Francisco de Echave y Assu, natural de Guetaria, que con su descripción de las fiestas por la beatificación de Toribio Alfonso de Mogrovejo compusiera la más cabal imagen del esplendor de la capital de Virreinato antes del desolador terremoto de 1687 (18).

En este apretado desfile sería imperdonable callar los nombres de tres magnates señalados por su talante caritativo, que supieron pagar con la moneda de oro de la gratitud la entrañable hospitalidad con que les acogieran en la tierra de adopción. Nos referimos a Sebastián de Antuñano y Las Rivas, de Balmaceda, al santiaguista Bernardo de Gurmendi y Urreta, donostiarra, y a Martín de Zelayeta y Aldecoa, de Zorroza, cuyo pecho también lució el lagarto de Santiago. El primero costeó de su peculio la edificación de la primera capilla que albergó la imagen del Señor de los Milagros, la devoción más popular y honda entre los limeños desde hace tres siglos, y fundó el beaterio de carmelitas descalzas nazarenas adscritas a su culto (19); a expensas del segundo se construyeron entre 1708 y 1722 la iglesia y el convento de las trinitarias descalzas hasta hoy en pie, y a su muerte sin sucesión legó toda su fortuna a las mismas (20), y finalmente, el tercero, movido de su desbordante espíritu filantrópico, instituyó una obra pía para socorrer a cincuenta pobres vergonzantes, proporcionar manutención a encarcelados menesterosos y dotar doncellas para tomar estado; su memoria ha subsistido hasta nuestros días gracias a un patronato benéfico creado con un ingente fondo inicial (21).

Por derecho propio debe de ocupar un lugar preferente en esta galería un héroe de la dimensión histórica del Almirante Blas de Lezo. Pasaitarra, General de la Mar del Sur desde 1718, en 5 de Mayo de 1725 el Arzobispo Morcillo y Rubio consagró su desposorio con una peruana, Da Josefa Pacheco de Benavides, y el 30 de igual mes de 1727 el mismo Prelado echaba al agua a su primogénito, Blas Fernando José (22). Harto sabido es que se cubrió de gloria en 1741, al rechazar el ataque a Cartagena de la flota británica, al mando del Almirante Vernon, cuya arrogancia quedó en ridículo pues había mandado acuñar prematuramente una medalla conmemorativa, en la que aparecía Lezo, de hinojos, entregando su espada, y cuyo exergo rezaba “El orgullo español humillado por el Almirante Vernon” (23).

No debía de ser extraño a la sensibilidad de los limeños cuanto tuviera relación con el elemento que nos ocupa, cuando un estudiante del Colegio de San Pablo, al fin y al cabo centro de formación de los ignacianos, encontró ambiente propicio para versificar en 1761 unas “Rimas afectuosas y lúgubres en lengua vascongada”, peregrino epicedio compuesto con ocasión de los honras fúnebres de la reina María de Sajonia (24).

Esta nómina de vascongados dignos de recordación por su carácter representativos, bien puede cerrarse mencionando al Capitán de Fragata Domingo de Boenechea, cuya cuna se meció en Guetaria: en 1772 abrió de nuevo la ruta que conducía desde El Callao hasta la isla de Tahití (25).

Queden estos como hitos de un itinerario emocional o como lo que fueron: exponentes de un surco profundo en la urdimbre colectiva del Perú virreinal, a la que se incorporaron con las fecundas virtudes raciales. Cada uno de ellos en su respectiva órbita ocupó un lugar de honor, desplegando sincera y acendrada voluntad de servicio a la comunidad. Sus continuadores, principalmente en los sectores mercantiles e industriales, no desmerecieron de quienes se les habían adelantado en el tiempo. Esta primera aproximación a un tema inédito aspira a entreabrir un resquicio que permita asomarse a su conocimiento, con semblanzas y aislados apuntes de su paso por el escenario del Perú en la segunda mitad del siglo XVIII.

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II

LA CAPTACIÓN VASCONGADA DE LOS PUESTOS PREEMINENTES

Para hacerse cargo al justo del ambiente en que desplegaron su acción en el Perú los hombres de empresa de raigambre vasca es indispensable hacer caudal de la coexistencia de un enjambre de paisanos instalado en destinos claves de la administra¬ción pública y fiscal, ejerciendo ministerios de alta responsabilidad u ocupando dignidades de gran relieve social. ¿Es impropio admitir que desde esas posiciones no dispensasen alguna prestación de ayuda, un trato de favor o acaso un apoyo decisi¬vo? (26).

Sin echar en saco roto que dos mandatarios coetáneos, Guirior y Jáuregui, ambos navarros, ocupan el solio virreina! desde 1776 hasta 1784, y que un arzobispo de origen santanderino, González de la Reguera, rige la sede limeña desde 1782 hasta 1805, la enumeración de los paisanos apostados en lugares estratégicos ha de iniciarse con el Visitador General José Antonio de Areche, natural de las Encartaciones, que desarrolló su controvertida misión en el Perú desde Junio de 1777 hasta el mismo mes de 1782, levantando un vendaval de pasiones, desautorizando al primero de los mencionados gobernantes hasta hacer de él un virrey de palo (en la opinión vulgar) y por último encendiendo con sus temerarias innovaciones tributarias la tea revolucionaria que agitó Tupa Amaro en 1780.

En la magistratura hay que mencionar al orduñés José de Gorbea y Vadillo, Fiscal del Crimen (1784-1803), que en 1794 convocó a sus connacionales a acudir en auxilio del terruño (27).

En el círculo íntimo del Virrey Amat (1761-1776) se contaban tres vizcaínos, a saber: su secretario de cartas Antonio de Elexpuru y Larrinaga (28), Miguel de Arriaga y Gurbista, Director General de la Aduana (v.) y Juan de Echavarría y Uría, Contador General del mismo establecimiento (29), los dos últimos fiadores del gobernante en su juicio de residencia (30).

En la plaza de Administrador General de la repetida Aduana y de la Alcabala, desempeñada desde 1782 hasta 1790 por Joaquín José de Arrese y Lardizábal (sobrino de D. Martín de Lardizábal y Elorza, Gobernador de Venezuela y Consejero de Indias (1740-1743) y de Juan Antonio, obispo de Puebla de los Angeles y electo arzobispo de México) (31), le sucedió el Contador 1º de Resultas de ella, Juan Domingo de Ordozgoiti (1791). Finalmente, para terminar con el personal de dicho organisr habrá que mencionar al Oficial Mayor, José Ignacio de Lecuanda y Ezcarra posteriormente Contador interino (1791-1794) y Administrador, también transita mente (1795-1797)(32).

Desde 1741 hasta su muerte en 1774 se mantuvo Cristóbal de Leuro y Dudago como Contador Ordenador en el Tribunal Mayor de Cuentas (33), y desde 1735 ha 1767 Francisco de Ersilbengoa y Orbezu desempeñó las funciones de Contador Residencias en la Audiencia (34).

El bilbaino Estanislao de Landazuri y Bolívar, Caballero santiaguista, ocupe cargo de Juez Superintendente de la Casa de Moneda de Lima desde 1778 hasta 1789.

Del Tribunal del Santo Oficio han de entrar en la cuenta dos Inquisidores prolongado ejercicio de sus funciones: Mateo de Amusquibar y Ochoa de Reca (1744-1763) (35) y Juan Ignacio de Obiaga (1759-1784) (36) , y otros tan Secretarios del Secreto, a saber: Gaspar de Orue y Berastegui (37) y José Arescurenaga y Zabaleta (1743-1789), Individuo Correspondiente de la Real Socio Vascongada de Amigos del País (38), cuyo hijo, Manuel de Arescurenaga y Peña, ya limeño, sucedió a su padre en el puesto.

Francisco de Ocharan y Mollinedo (v.) fué el único de su nación que empuñe vara de Alcalde de Lima (1780) y en atención a su probilidad fue elegido conjuez alzadas en el Tribunal de Minería (1788).

En fin, Francisco de Urrizmendi y Aramendi fue Guarda Mayor del puerto Callao (1749-1756) (39).

El enunciado vínculo de paisanaje no implicaba siempre una inteligencia fisuras: en 10 de Abril de 1771 el Tribunal del Consulado exteriorizó su protesta a la decisión de Arriaga, Administrador de los Derechos de Alcabala y Almojarifaz que con arreglo al Decreto del Virrey Amat (10 de Diciembre de 1769), sancionado Real Cédula (27 de Agosto de 1770), exigía que la apertura de los bultos y far importados se efectuase para su avalúo en la Aduana, en presencia de los inspecto en lugar de conducirse directamente a los almacenes de los destinatarios, en donde recelaba que se abrirían las cajas para sustituir fraudulentamente las mercaderías otras de valor inferior (40).

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III

EL CONTINGENTE VASCO EN EL TRIBUNAL

DEL CONSULADO

Es de sobra conocida la importancia de este organismo gremial, que agrupaba un modo genérico a cuantos, bajo ciertas condiciones, ejercían quehaceres de orden mercantil en sus diversas modalidades. Aunque todavía carecemos de estudios profundos que esclarezcan la magnitud de la gravitación de los Consulados en el campo financiero, comercial y crediticio, no será exagerado aseverar que en Indias coba mayores dimensiones institucionales que en la Península.

Una pesquisa en la composición de los cuadros dirigentes de la entidad que constituía la “personificación del comercio limeño”(41), cuyas Ordenanzas por cierto determinaban que en lo que no estuviese contemplado en las aprobadas en 1627 se observase, como legislación supletoria, lo prevenido en las del Consulado de Bilbao, nos pondrá en la pista de reconocer con claridad el volumen de la presencia del elemento vascongado en el seno de la institución y por ende deducir su influjo en el ámbito comercial del Virreinato entero.

A nuestro intento importa por modo exclusivo tener presente que para ser inscrito en el patrón de electores, y consecuentemente ejercer el derecho de elector y el pasivo de ser elegido, se requería acreditar residencia fija en la capital del Virreinato, disponer de un capital mínimo de 12.000 pesos, ya como mayorista con existencias en el almacén o como volumen del giro comercial, o ser propietario de una de las embarcaciones de alto bordo adscritas al servicio de conducción de situados a la plaza de Valdivia es illas de Juan Fernández (42).

La preponderancia cuantitativa de los vascongados como grupo compacto se acusa por lo pronto en las Juntas, que se convocaban para deliberar sobre asuntos graves. En ellas se reunían exclusivamente, el Prior, los dos Cónsules, los Consejeros (quienes anteriormente habían ocupado cualquiera de dichos cargos directivos) y los Diputados (aquellos miembros del gremio que por su respetabilidad eran voceados como candidatos para ser elegidos en lo futuro). Pues bien. A modo de calas escogidas al azar, he aquí los concurrentes de documentada filiación vasca que participaron en esas sesiones restringidas: en las celebradas en 1769 suenan los nombres de Elola, de Domingo de Zaldívar, de Tomás de la Bodega, de Ororbiogoitia y de Izarnotequi; en las de 1770, entre los siete Consejeros y Diputados figuran Elola y Domingo de Zumarán; en las de 1771 actúan de Consejeros Tomás de Bodega y Arrese; en las de 1773 comprobamos una presencia masiva, pues entre los 17 Consejeros y Diputados concurren Elola, Bodega, Larrea y Amez, Ororbiogoitia y Manual Zaldívar; en 1774, en que uno de los Cónsules era guipuzcoano, acuden Amandarro (43), Zaldívar, Ocharan y Mollinedo, Elola y Larrea y Amez; en 1775 lo hacen Ocharan, Elola, Otaegui, Ororbiogoitia, Francisco Zurrarán, Zaldívar y Larrea y Amez; en 1777 hallarnos a Elola, Ocharan, Otaegui, Ororbiogoitia, Silvestre de Amenabar y Amandarro, y para terminar, en 1783 allí están Elola, Sarroa, Ocharan, Larrea y Amez, Ororbiogoitia y Amandarro(44). Recapitulando: Elola participa en las deliberaciones a lo largo de tres lustros, al igual que Ororbiogoitia; Larra y Amez durante un decenio, y Ocharan y Mollinedo por nueve años.

En la Junta general celebrada en Mayo de 1779 para reformar las Ordenanzas en el punto del monto de los litigios de que habrían de conocer los jueces del Consulado, de los 22 que llevaron la voz de todo el gremio, cinco son conocidos nuestros: Arrese, Elola, Larrea y Amez, Ororbiogoitia y Zaldívar (45). La matrícula de los 42 compromisarios congregados en Diciembre de 1790 para elegir autoridades para el año siguiente incluye nueve (21%) de oriundez vasca: Silvestre de Amenabar, Manuel de Alzola, Francisco María Zuloaga, José de Zaldívar, Domingo Martín de Laspiur, Juan Miguel de Mendiburu, Blas Ignacio Tellería, Manuel de Unamunsaga y Juan Miguel de Castañeda (46).

Como no podía ser por menos, esta afluencia hubo de traducirse, a partir del de la centuria, en la composición de la mesa directiva del Tribunal, conformada por Prior y los dos Cónsules. He aquí la nómina por orden cronológico:

1750, 1751, 1752 y 1753 Cónsul Pedro del Villar y Zubiaur (47).

1754, 1755, 1756 y 1757 Cónsul Jerónimo de Calatayud (48).

1756, 1757, 1758 y 1759 Cónsul Ignacio de Elola (v.).

1760 y 1761 Prior Pedro de Elcano y Balda (v.).

1760, 1761, 1762, 1763 y 1764 Cónsul Domingo de Zaldívar y Pascual (49)

1762, 1763 y 1764 Prior Villar y Zubiaur.

1762, 1763 y 1764 Cónsul Tomás de la Bodega y Quadra (v.).

1765 y 1766 Prior Elola. Cónsul Bodega y Quadra.

1773, 1774, 1775, 1776 y 1777 Cónsul Joaquín José de Arrese.

1785, 1786, 1787 y 1788 Cónsul Juan Bautista de Sarraoa e Iriarte (50).

1795 y 1796 Prior el mismo.

1797, 1798, 1799 y 1800 Cónsul Blas Ignacio de Tellería (51).

Resolutivamente, en los bienios 1760-1761 y 1765-1766 el Prior y un Cónsul pertenecen a la nación vascongada; en 1762, 1763 y 1764 se llega al extremo de copar los tres puestos. Marcas tan elocuentes no requieren de mayor comentario, pero denuncian a las claras que la institución se encaró como un predio de caza.

Para cerrar este apartado, no es de desdeñar que hasta su fallecimiento fue Juan Bautista de Arieta y Azcarraga (v.). Receptor del Tribunal, vale decir, el encargado de la cobranza de las rentas asignadas a la institución.

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V

EL GREMIO DE COMERCIANTES Y

EL COMERCIO LIBRE

Dentro del esquema tradicional del tráfico entre la Península y los dominios ultramarinos, y en particular dentro de la configuración de Lima como emporio distribuidor en el área meridional, la transformación estructural generada por las sucesivas disposiciones liberalizadoras del intercambio comprometió decisivamente la situación privilegiada que ocupaban los comerciantes asentados en la capital del Virreinato.

El proceso había comenzado con la Real Orden de 20 de Junio de 1749 que concedió plena libertad para los tratos de los americanos, sin la obligación impuesta hasta entonces de consignar tanto los géneros de retorno como sus caudales de comerciantes matriculados en Cádiz (258). La tendencia aperturista recibió un nuevo impulso con las disposiciones libradas en 16 de Octubre de 1765 (259). En 20 de Enero de 1774 se derogó la prohibición del comercio recíproco por el Mar del Sur entre la Nueva España, Guatemala, el Nuevo Reino de Granada y el Perú, incluyendo los puertos intermedios, quedará() todos abiertos sin traba alguna (269). El Real Decreto de 2 de Febrero de 1778 (que se complementaría con el Reglamento expedido en 1** de Octubre del mismo años (261), coronó esta política al incluír en los alcances de dicha franquicia la Provincia del Río de la Plata, extendiéndola a los puertos habilitados de Concepción y Valparaíso en Chile, así como a los de Arica, Callao y Guayaquil en el Perú, con la perturbadora facultad de internar por aquella mercaderías a los demás territorios de la América meridional.

Es pertinente acotar, en este punto, que también las provincias vascongadas se consideraron involucradas en este proceso, según se echa de ver por la discrepancia de opiniones con que fué recibido el Decreto de 1778 (que por cierto no incluía entre los puertos peninsulares habilitados ni a Bilbao ni a San Sebastián), toda vez que unos lo juzgaban ventajoso y otros antiforal (262).

Con billete fechado el 8 de Julio de 1778 el Virrey Guirior trasladaba a conocimiento del Tribunal del Consulado de Lima el Decreto de 2 de Febrero anterior (263), que abrió una etapa decisiva en la Historia económica del Virreinato peruano y se jugó el destino de la del país entero. Guirior logró paliar, en ejercicio de las facultades que estaban a su alcance como mandatario y a los menos parcialmente, los efectos nocivos de estas novedades, al prohibir la internación al Perú y a Chile, por la via bonaerense, de efectos procedentes de la Metrópoli (264). La disposición regia del 2 de Febrero de 1778 dió al traste con esa política proteccionista: el Perú perdió sus mercados interiores, en especial el que había sido tradicionalmente el constituído por lo que ya por entonces se denominaba el Alto Perú, y por descontado el platense, que ya había iniciado un antagonismo agresivo desde que el gobernante de ese flamante Virreinato, Cevallos, en 11 de Julio y 6 de Noviembre de 1777 decretara la prohibición de exportar oro y plata en pasta al Perú (265). Como con frase certera ha expresado Seco Serrano: “Puede decirse que este Reglamento parten en nacimiento de la Argentina -el Virreinato del Río de la Plata - y de Chile, cuyas fachadas marítimas adquirieron de pronto una vitalidad que durante siglos les había sido negada” (267).

El monopolio comercial de Lima, artificioso pero existente, entró en colapso. Las nuevas normas infligieron una herida de muerte tanto a los comerciantes como a los navieros en el Perú. A los primeros, porque les sustraía sus mercados (puesto que de ahí en adelante se aprovisionarían directamente a través de Buenos Aires), que en compensación habían proporcionado la plata indispensable a su vez para el intercambio con la Península; a los segundos, porque sus embarcaciones perderían carga para sus bodegas, al limitarse el tráfico a un modesto comercio de cabotaje con artículos locales y ello para un reducido núcleo de consumidores. Las medidas alcanzaban también a propinar un grave golpe a las industrias subsidiarias, desde la de construcción de barcos hasta la de fabricación de tejidos (consolidándose la penetración de los similares importados de la Gran Bretaña). También los comerciantes gaditanos sufrieron un importante revés, que cuidó de destacar el Tribunal del Consulado limeño a su agente en la Corte, con el objeto de que lo hiciera notar a las autoridades metropolitanas (268).

Regían la corporación en 1778 como Prior el futuro Conde de San Carlos, D. Joaquín Manuel de Azcona, santanderino, y como Cónsules D. Diego Sáenz de Tejada, oriundo de Pinillos (Logroño), yerno de Juan Manuel Pelayo de la Quadra, y D. Vicente Ferrer Martínez, toledano, yerno de Domingo de Unamunsaga (vizcaínos los dos padres políticos citados); entre los Consejeros y Diputados aquel año se contaba al guipuzcoano Juan Bautista de Sarraca y al vizcaíno Domingo de Zumarán. Se convocó a una reunión de urgencia, celebrada el 11 de Julio. Los concurrentes, a fuerza de leales súbditos no dejaron de exteriorizar su acatamiento a la disposición de Carlos III, pero sin tardanza manifestaron unánimes su opinión negativa en estos términos: “... aunque se hallan en el concepto de que por este medio no logra el común de este comercio y el de España todo aquel beneficio a que propende su Real beneficencia, una vez que se extienda el libre Comercio por el puerto de Buenos Aires y Chile a la internación de ropas que se expresa hacia las Provincias interiores de este Reino del Perú, sin embargo debe confesar su gratitud que el preciso objeto de su Real ánimo no es otro que el de hacer felices a los vasallos de estos Dominios con semejante permisión ... pero teniendo presente ... que este Tribunal manifestó a fines del año pasado al Virrey (Guirior) (269) los visibles daños y perjuicios que experimentaría el giro de ambos comercios con esa internación por Buenos Aires, aun antes de haberse publicado el Real Decreto, se debe creer que una vez informado el Rey del expediente promovido revoque o reforme la permición perfudicial que se había estimado útil, ventajosa y conveniente al común de este comercio y al de España, fuera de otros gravísimos daños que experimentará la Real Hacienda, por lo que desde ahora con el acatamiento y sumisión debidas suplican en cuanto les sea perjudicial y protestan en la mejor forma que deben ...”, encargando al agente en Madrid que recurriese de la disposición cuestionada, interponiendo “todos los oficios conducentes a objetos tan recomendables...” (270).

Las consecuencias resultantes de la implantación del nuevo régimen mercantil, examinadas por entidad tan competente como era el propio Tribunal del Consulado, se reflejan en un informe elaborado en 1790, que proporciona una imagen cabal del estado del comercio interno y exterior del Virreinato peruano a la sazón (271). Opuestamente, los comerciantes bonaerenses avizoraban un futuro promisor (272).

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VI

EL ESPÍRITU DE SOLIDARIDAD ENTRE LOS HIJOS

DE LAS PROVINCIAS VASCONGADAS

A lo largo de las páginas anteriores se habrá ido percibiendo un rasgo distintivo en las relaciones entre los oriundos de las comarcas vascongadas: su voluntad de cohesión vernácula a la hora de entablar operaciones de carácter utilitario. No será en consecuencia improcedente añadir unos párrafos dedicados a informar sobre la concreción de ese talante de fraternidad (maitasuna) transpuesto desde su ámbito pragmático a una esfera entrañable.

En 18 de Marzo de 1612 un nutrido grupo de vascos compró a D. Luis de Mendoza y Ribera la capilla del Santo Cristo en el brazo izquierdo del crucero de la iglesia de San Francisco para instalar en ella la cofradía de Nuestra Señora de Aránzazu y en la bóveda subterránea un enterramiento. Siete años más tarde se aprobaban las primeras Constituciones que regirían la “Congregación y Hermandad de los caballeros hijosdalgo que residen en la Ciudad de los Reyes, naturales del Señorío de Vizcaya y provincias de Alava, Reino de Navarra, y de las cuatro Villas de la costa de la Montaña, que son Laredo. Castro Urdiales, Santander y San Vicente de la Barquera”. Las definitivas se sancionaron en 12 de Abril de 1636, en que el número de cofrades ascendía ya a 105.

Corno reza su preámbulo, “El fin de esta Hermandad y congregación a mayor gloria de Dios Ntro. Señor y de la Santísima Virgen Ma. su Madre, es unirse y confederarse todas las personas caballeros hijodalgo, así los de la provincia de Guipuzcoa corno del Señorío de Vizcaya con sus Encartaciones y los demás aquí referidos que hubiese en esta ciudad, en orden a ejercitar entre sí y con los de su nación obras de misericordia y caridad Christiana así en vida como en muerte ...”.

La segunda cláusula puntualiza los requisitos indispensables para pertenecer a la Hermandad: “... porque la nobleza y limpieza de sangre es donde Nuestro Señor ayuda mucho a la virtud y buenas obras el ser hijos y descendientes de buenos, se ordena para mayor decoro de esta Congregación que todos los que hubieren de ser recibidos en ella sean originarios de las partes y lugares de suyo referidas o sus descendientes por vía de varón, nobles y limpios, de conocido nacimiento y opinión...”. Estaban expresamente excluidos los que desempeñasen alguna ocupación calificada de infame.

A la par de su campo de acción espiritual como cofradía canónicamente instituída, la Hermandad desarrollaría un plan de socorros mutuos. Las obras de caridad consistían en visitar a los enfermos acogidos en los hospitales; sorteo de dotes para huérfanas pobres y recorrer las cárceles por si hubiese en ellas miembros de la hermandad presos por deudas, a fin de asistirlos en su defensa, o si la deuda fuese por una suma moderada, la institución se subrogaría para su cancelación, con cargo de reembolso de honor adquirido con ella.

La función principal de instituto se celebraría con toda solemnidad cada 3 de Mayo, pero también se realizaban cultos de gran aparato en la festividad de la Purificación (2 de Febrero), de la Anunciación (25 de Marzo), de la Asunción (15 de Agosto) y de la Purísima (8 de Diciembre) (273).

En la bóveda podrían inhumarse los restos mortales de los hermanos, sus viudas, hijos legítimos y los de oriundez vasca indigente, aunque no hubiesen pertenecido a la Cofradía. Así nos consta que en ese enterramiento se sepultaron, a petición propia (sólo de los mencionados en estas páginas) los siguientes: Aguinagalde, Amenabar, Amez, Arieta y Ezcarraga, Arrese, Arriaga, Azcárraga, Calatayud, Echevarría y Uría, Elcano y Balda, Gorostizaga (274), Guisasola, Ibargüengoitia, Izarnotegui, López Escudero, Larrea y Amez, Obiaga, Orobiogoitia (que legó en su testamento 500 pesos para solemnizar los cultos de las imágenes de Nuestra Señora de Aránzazu y de Nuestra Señora de Begoña, más otra suma igual para el adorno de los altares), Domingo de Zaldívar y su sobrino Manuel, y Zelayeta (275).

La directiva estaba compuesta por dos Mayordomos, cuatro Diputados y un Procurador, que se elegían cada 3 de Mayo por períodos anuales.

Seguramente a ejemplo de Sevilla, en donde los vascongados residentes en ella se acogieron a la iglesia de San Francisco (276), los de Lima también se inclinaron por el templo de la misma Orden. En la capilla adquirida en 1612, respetando el primitivo retablo que lucía una pintura de Nuestro Señor, asentaron otro para rendir culto a una imagen de la Virgen de Arantzazu, copia directa de la original que se venera en los riscos de Oñate. La talla fue encargada por el comerciante Juan de Urrutia, Cónsul del Tribunal del Consulado (1623 y 1624) y Prior del mismo (1631, 1634 y 1639); su costo ascendió a 12.000 pesos. En medio de grandes festejos y tras una solemne procesión, fue instalada en su lugar el 18 de Octubre de 1646. El retablo original su destruyó en 1656, cuando se desplomó por entero la iglesia, y se le substituyó por un barroco (de cedro de color natural), que a juzgar por las descripciones era soberbio y magnífico, conservan. Lo terminó de esculpir en 1705 el artífice ensamblador José Castilla (autor también del retablo de la iglesia de Jesús María, única obra subsistente hoy, y por la cual se puede apreciar su maestría en el arte de la gubia), el segundo retablo pereció a su vez destruido por un incendio en Septiembre de 1899 lo redujo a pavesas, junto con la imagen, sobresaliente pieza de la imaginería española (277).

La cristiana confraternidad también se ejercitaba a título particular descollando en este humanitario menester el guipuzcoano Ignacio de Elola, que socorría al asiento” a personas menesterosas y vergonzantes (278) y el ya recordado Martín Zelayeta, que además de las obras de misericordia apuntadas, instituyó un patrón cuyas rentas destinó para mayor ostentación del culto de la capilla de Nuestra Señora de Aránzazu.

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las cofradías de aránzazu en las capitales virreinales: de lima a méxico

VII

EL RECLAMO DEL TERRUÑO

Rasgo particularmente enternecedor en este elenco de vascos transmigrados al Perú fué el apego a la tierra natal y las demostraciones tangibles de esa querencial final de sus días y como para desvanecer la suposición de desarraigo, fieles al llanto atávico aspiran a dejar un testimonio permanente de esos sentimientos, que acaso en ciertas ocasiones encubrirían el íntimo orgullo de revelar a sus paisanos las riquezas adquiridas tras tenaces esfuerzos en unas remotas comarcas. De estas reminiscencias afectivas nos han quedado pruebas irrefragables en numerosas disposiciones testametarias, que de seguro no hacían sino ratificar gestos anteriores a lo largo de la vida; los que no restan rastros documentales. He aquí unas cuantas muestras, expresas de algunas de ellas seguramente de un propósito de subsanar carencias que los mismos donantes habían padecido antes de abandonar el solar familiar.

En 1716 el ya recordado Sebastián de Antuñano encarga distribuir entre los parientes pobres una finca y unos viñedos que poseía en su patria, Valmaseda. En Francisco de Amez dispone que sus albaceas remitan a su hermano residente en Bilbao la suma de 80.000 pesos (en varias remesas y en diferentes naciones con la mira de disminuir el riesgo de pérdida total), a fin de que impuesta dicha cantidad en fincas seguras, resultara una renta competente, de la cual la mitad se destinaría a instituir el aniversario de misas, cuyo patrono fuese el Consejo de Galdames, y la otra serviría para costear los estudios y la carrera eclesiástica de “personas pobre y virtuosas”, con cargo de celebrar anualmente 25 misas por el alma del donante y sus padres (279). Al siguiente día Martín de Zelayeta deja una manda al convento de Carmelitas descalzos Amorebieta (280).

En 1761 Elcano y Balda, aparte de ordenar el envío de 500 pesos al santuario de San Pelayo en Zarauz, dispone fundar una capellanía en la misma localidad, cuyos patrones serían sus herederos, que al efecto tomarían posesión de unas fincas de propiedad en Guetaria y en Zarauz (281). En 1763 Tomás de la Bodega y Quadra acuerda que los réditos producidos por unas tierras y una casa antigua en el lugar de los Campos (Somorrostro), heredadas de su madre, se distribuyesen así: dos tercios en obras de caridad locales, y el tercio restante en misas (282).

En 1766 Domingo de Zaldívar instruye a sus albaceas para que hiciesen llegar a Ochandiano los siguientes legados (aparte de 20.000 pesos para sus cinco hermanos y otros 5.0(X) para distribuir entre parientes): uno de 14.000 pesos para imponer a censo, y cuyos réditos se destinarían a sufragar la curación de enfermos indigentes en el hospital de dicha localidad; otro de 2.000 pesos para reparaciones del edificio del mismo nosocomio; otro de 6.000 pesos para instituir una capellanía colativa cuyo patrono sería el Ayuntamiento ochandianés, y finalmente uno de 5.000 pesos para que el párroco y beneficiados de la iglesia de Santa Marina lo distribuyesen a su juicio (283).

La encomienda acaso más expresiva de esta índole sea la de Pedro Ventura de Orbegozo, formulada en 1774, y que merece trasladarse textualmente: “Por cuanto en la mencionada Anteiglesia de San Andrés de Gamiz, mi Amada Patria, y en las Anteiglesias inmediatas y circumbesinas de Arrieta, Meñaca, y Fruniz, no hay escuela alguna por la pobreza y total falta de medios para costearla, en que se enseñen las primeras letras para instruir formalmente la Juventud, así en que aprendan la Doctrina Christiana, leer, escribir, contar, ayudar a misa y parte de idioma Castellano, como también en la Política y buenas costumbres de que los muchachos deben ser adornados desde su niñez, resultando de esta carencia el entrañable dolor y lastimosa compasión de que los niños y mozos de las mencionadas Anteiglesias queden en la sensible ignorancia de no saber las primeras letras, malograndose quizás por este defecto apetecible fortuna y ocupación de puestos honoríficos, y deseando como amante y fiel hijo de la citada Anteiglesia de San Andres de Gamiz ...” remediar tal situación, ordena girar 10.000 pesos a fin de que impuestos a censo produjesen una renta con la que se costease la edificación de una escuela de primeras letras, con vivienda aneja para el preceptor, y se proporcionase a los educandos libros, papel, plumas y tinta. Patrono perpetuo de la institución sería el párroco de la iglesia de Gámiz. El plantel estaría bajo la advocación de San Juan Nepomuceno; el frontispicio ostentaría las armas de Orbegozo (un lobo pasante al árbol - enebro y águila ram pante con bordura de ocho aspas), y una inscripción con la siguiente leyenda: “Esta escuela fundó D. Pedro Ventura de Orbegoso, hijo de esta Anteiglesia a mayor honra y gloria de Dios y de su santisíma madre Año de….” (284).

En 1780 el Inquisidor Obiaga decide enviar a su patria, Placencia, 8.000 pesos para instituír una capellanía, y otro tanto con el objeto de que se construyera un pósito de trigo o arca de misericordia en la misma localidad; si esta última fabrica no pudiera ejecutarse, dicha suma se invertiría en una obra pia para mantener dos estudiantes cursando estudios mayores de Teología, Derecho o Cánones; finalmente denó un cáliz y una patena de oro así como un frontal de plata (que pesaría 69 kilogramos) para la iglesia de Santa Marina.

No se estimará fuera de lugar añadir una breve referencia a los Miembros que, en sus distintas categorías, se acreditaron en el Perú como correspondientes de la Real Sociedad Vascongada de los Amigos del País. En el Catálogo General de los Individuos..., publicado en 1793, aparecen hasta 116 radicados en el Perú. Mencionaremos a algunos de los que han ido apareciendo a lo largo de las páginas del presente trabajo: el Visitador Areche, Antonio de Arriaga (hermano de Miguel), Joaquín José de Arrese (1776), Joaquín de Barandiarán (1783), Juan de Echavarría y Uría (1789), el Oidor Gorbea y Vadillo (1789), Estanislao de Landazuri (1783), Domingo de Larrea y Amez (1771), Francisco de Ocharan (1775) y Gaspar de Orue (1774). Importa recalcar que todos ellos, salvo Areche que ostentaba la categoría de Socio de Mérito, figuran en la Benemérito, es, entre los que contribuían con sus aportaciones económicas al mejor cumplimiento de los propósitos de la Sociedad (285).

En 1784 Ignacio de Elola encarga la remisión de dinero efectivo para arreglos del edificio de la iglesia de Larraul, más 54 kilogramos de plata para labrar una lámpara destinada al altar mayor de la misma (286). En dicho año Gaspar de Amenabar funda una obra pia en Azpeitia y pone a disposición del hospital de esa villa la suma de 10.000 pesos (287).

En 1794 Orobiogoitia y Aguirre, en la Memoria ... con arreglo a la cual deberían regirse sus albaceas, incluye una manda de 1.000 pesos dobles a favor de su hermano Juan, propietario de la caseía de su apellido, para que “ precisa e indispensablemente” los invirtiera en la reparación de la misma. Igualmente, se remesarían otros 1.000 pesos con el propósito de que “los que llevasen el apellido de Orobiogoitia siguiesen cumpliendo la ofrenda a su iglesia como lo tenían de costumbre los que llevan los apellidos de Orobiogoitia y Aguirre”. También dispone la fundación de una capellanía, con obligación al eclesiástico beneficiario de asistir en sus últimos momentos a los moribundos, hasta que expirasen. Más: 12.000 pesos se girarían a la orden del párroco de Yurreta para distribuir entre una docena de doncellas; 2.000 para obsequiar a los pobres de la villa, y finalmente otros 4.000 para erigir una escuela de primeras letras, también bajo la advocación de San Juan Nepomuceno, y proporcionar con sus réditos el estipendio para el maestro y útiles escolares de los alumnos. Toda la plata labrada que se hallase en su domicilio a su fallecimiento, se enviaría a Yurreta. Por último, añade un legado de 1.000 pesos para refacción del convento de clarisas de San Antonio en Durango (288).

Cerremos esta retahila con las disposiciones adoptadas por Silvestre de Amenábar en 1804: 1.000 pesos a favor del hospital de la Misericordia de Azpeitia, más 25.000 para distribuir entre sus parientes “hasta donde se extienden las tres provincias vasgongadas” (289).

COLOFÓN

Algún día habrá que analizar las causas del éxodo de los vascongados a lo largo del siglo XVIII (290) -asignatura pendiente para los investigadores autóctonos, y complementar esa tarea exponiendo en toda su envergadura la intervención de aquel contingente en las actividades económicas del Virreinato peruano a fines de la misma centuria. Las ya envejecidas páginas de Ispizúa (291) representan sólo el punto de partida para una indagación profunda y sistemática, que dé a conocer todos los testimonios documentales del esfuerzo, la eficacia y el fruto del trabajo de esa gente que abandonara la tierra natal para levantar su futuro en el Nuevo Mundo. Estas páginas sólo aspiran a aportar un manojo de informaciones originales para escribir es historia todavía inédita.

NOTAS:

(1) Cfr. FEBRES VILLARROEL. “la crisis agrícola del Perú en el último tercio del siglo XVIII”, en Revista Histórica (Lima, 1964), XXVIII, págs. 102-199, y RAMOS, Trigo Chileno, navieros del Callao y hacendado limeños entre la crisis agricola del siglo XVII y la comercial de la primera mitad del XVIII (Madrid 1967).

(2) Extremo aún por dilucidar, toda vez que la tesis tradicional del declive que hubiera sufrido la producción minera en las postrimerías del siglo XVIII (expuesta, entre otros, por DEUSTUA PIMENTEL, en “Aspectos de la economía peruana a fines del siglo XVIII (179(1-1796)”, en Boletín del Instituto Riva-Agüero (Lima, 1969-1971)”, núm. 8, págs. 252 ss.) ha perdido mucho terreno desde las comprobaciones documentales de FISHER (cfr. “Silver production in the Viceroyalty of Perú, 1776-1824”, en The Hispanic American Historical Review (Durham, 1975), LV, núm. 1, págs. 25, 43”.

(3). Para una perspectiva general de la situación, cfr. DEUSTUA PIMENTEL, “El Virreinato del Perú entre 1777-1786 (Estudio de un informe)”, en Mercurio Peruano. (Lima, MCMLIV), XXXV. núm. 324, págs. 106-122.

(4). El movimiento entre el puerto andaluz y el Callao, apreciado por el valor de los cargamentos que se aseguran al embarcarse, puede vislumbrarse por el estado que acompaña al artículo de GARZÓN PAREJA, “El “riesgo” en el comercio de Indias”, En Revista de Indias (Madrid, 1975), XXXV, núm. 139-142, págs. 211-227. Abarca desde 1761) hasta 1781. V. también Instituto de Estudios Gaditanos, La burguesía mercantil gaditana (1650-1868) (Cádiz, 1976), passim.

(5). Archivo General de Indias (en adelante: A.G.I.). Contaduría, 1451. Libro de Cuentas del Tesorero La Puente (1514-1526), fol. 351.

(6) OTTE, “Mercaderes vascos en Tierra firme a raíz del descubrimiento del Perú”, en Mercurio Peruano (Lima, 1964), XLV, núm. 443-444, págs. 81-89.

(7) DEL BUSTO, “El Trece del Gallo Domingo de Soraluce”, en Boletín del Instituto Riva-Agüero (Lima, 1966-1968), núm. 7, págs. 29-35.

(8) A.G.I. Panamá, 61, y Colección de Documentos Inéditos para la Historia de Chile (Santiago, 1889), IV, pág. 146.

(9) LOCKHART, El mundo hispanoperuano, 1532-1560 (México, 1982), pág. 156. (10.-Archivo General de la Nación del Perú (en adelante: A.G.N.). Bartolomé Gascón, 1552-1554 (42), fol. 50.

(11) Su parentesco con San Ignacio ha sido establecido fehacientemente por ANDA AGUIRRE, en “El linaje de Juan de Salinas Loyola”, en Museo Histórico (Quito, 1957), IX, núm. 27-28, págs. 49-55. y Revista Universitaria (Loja, 1964), núm. 7-8, págs. 56.61.

(12) La Gobernación de Salinas Loyola correspondía aproximadamente a la mitad septentrional de la actual provincia de Bagua en el Departamento de Amazonas. Cfr. ULLOA. “Un gran problema geográfico-económico nacional”, en Boletín de la Sociedad Geográfica (Lima, 1913), XXIX, págs. 75-140.

(13) Cfr. MATEOS, “Los Loyola en América” en Razón y Fe (Madrid, 1956), CLIV, núm. 702-703, págs. 76-71 y 71-74, y núm. 704-705, págs. 153-163.

(14) Cfr. VARGAS UGARTE. Concilios Limenses (Lima, 1954). III. págs. 67 y ss., e Historia de la Iglesia en el Perú (Burgos, 1959). II págs. 57-67.

(15) En 23.IV.1626, estimándose sus hazañas, se la hizo merced de una pensión de 500 pesos impuestos sobre rentas fiscales en el Perú (A.G.I. Indiferente General, 484, Libro 13º, fol. 39).

(16) BRONNER, “El tesoro del perulero Martín de Isasi y la armadilla del 1632”, en Historia, problema y promesa. Homenaje a Jorge Basadre (Lima. 1978), 1, págs. 15-32.

(17) “Diario de Lima Crónica de la Época Colonial”, en Colección de Libros y Documental referentes a la Historia del Perú (Lima, MCMXVII y MCMXVIII), volúmenes VII y VIII.

(18) La estrella de Lima convertida en sol… (Amberes, 1688). El Capitán Echave y Assu había sido bautizado en la parroquia de San Salvador de Guetaria, en 3.III.1642; pasó a Indias en 1662; de nuevo su patria, desempeñó la Alcaldía de Guetaria en 1686 y 1687, año este último en que se cruzó en la Orden de Santiago (Archivo Histórico Nacional Madrid, Ordenes Militares, Santiago, expediente 2558, con una información sobre sus servicios). En el trayecto de regreso al Perú, murió en Panamá, donde había extendido poder para testar en 12.V.1691 (A.G.N. Francisco Sánchez Becerra, 1691 (1704), fol. 780).

(19) Cfr. VARGAS UGARTE. Historia del Santo Cristo de los Milagros (Lima, 1949), Capítulo VI y VII, págs. 36-51.

Sus disposiciones de última voluntad se extendieron en 17 y 18.XII.1716 (A.G.N. Jacinto de Narvasto 1715011716 (778), fols. 381 y 182).

(20) Cfr. “Discurso histórico sobre la fundación del monasterio de trinitarias descalzas”, en Mercurio Peruano (Lima, 30.X.1791), núm. 86, III págs. 158-160, y Sor María Josefa de la Santísima Trinidad Historia de la fundación del monasterio de trinitarias descalzas de Lima (Lima, 1957), Capítulo cuarto (págs. 55-64) y Quinto (págs. 66.68).

Con arreglo a su poder para testar, suscrito en 27 VIII 1722, se extendió su testamento en 71172 (328), fol. 64). Su óbito ocurrió en 15.IX.1722.

(21) Cfr. su testamento cerrado, otorgado en 4.VII.1754, en el que designa por albaceas a su compadre el vizcaíno Baquíjano y Urigüen (v.), al bibaíno Juan Domingo de Orrantia, y a Francisco de Urrizmendi oriundo de Elorrio (A.G.N. Orencio de Ascarrunz, 1755-1756 (79), fol. 428).

(22) Parroquia del Sagrario de Lima. Libro 8º de Matrimonios (1703-1735), fol. 260, y Libro HP de Bautismos (1718-1731), fol. 142.

(23) RIVERO, “La defensa de Cartagena de Indias en 1741 y las medallas del Almirante Vernon”, en Revista General de Marina (Madrid, 1941), CXXI, págs. 351-361.

(24). Lo reprodujimos en el artículo “Poesías vascas en Lima en el siglo XVIII” en Boletín de la Revista Sociedad Vascongada de los Amigos del País (San Sebastián, 1956), XII, págs. 417-422.

(25) A su muerte quedó debiendo al naviero limeño Juan Ignacio de Otaegui (v.) la suma de 800 pesos de fuertes (A.G.N. Pedro de Lumbreras, 1774-1777 (579), fol. 95. Escritura de 12.VI.1775).

(26) El caso más clamoroso de esta parcialidad lo constituyó el privilegio para la explotación de la mina de Guancavelica otorgado por Areche a González de Sarabia (v.), un industrial desacreditado, y que culminó en el más ruidoso fracaso.

(27) Razonamiento que en la Junta general de Caballeros Vizcainos de la Ciudad de Lima, celebrado con licencia del Superior Gobierno el 12 de Enero de 1794 hizo el Señor Don ____ Fiscal de lo Civil de su Real Audiencia, en casa del Señor Conde de San Juan de Lurigancho, exhortándolos al socorro pedido por el muy Noble y muy Leal Señorío de Vizcaya para las urgencias de la presente guerra con la Francia (4 fols.).

(28) Oriundo de Mundaca. V. su testamento, labrado en 6.V.1770 (A.G.N. José de Aizcorbe, en 1769- 1771 (13), fol. 662v.). Fue Corregidor de Paruro.

Dió a las prensas un boletín sobre las prevenciones adoptadas por el Virrey Amat para la defensa del Perú en 1763 (A.G.I. Lima, 1.491).

(29) Nació en Elorrico en 1707. Suscribió poder para testar en 16 V. 1788 (A.G.N. Santiago Martel 1788-1789 (683), fol. 208).

(30) A.G.N. Luis V. Medrano, 1781-1786 (691), fol. 560. Escritura de 13.XII.1783.

(31) Oriundo de Idiazábal, Caballero de Santiago. Casó con Manuela Martín de Laiseca. Dictó disposiciones de última voluntad en 6.II.1767 Y 9.XI.1790 (A.G.N. Francisco Luque, 1767 (612), fol. 160 y Luis Ceferino Medrano, 1778-1791 (623), fol. 178v.).

Para Arrese el cargo que ocupaba no fué óbice para que no obstante las disposiciones que prohibían el ejercicio de todo trato y gestión mercantil a los funcionarios de la Hacienda pública (Recopilación de Leyes de las Indias, VIII, IV, XXXXV y XXXXVIII), en 1782 se ocupase -al amparo de una dispensa irregularmente librada por su paisano, el Visitador Areche- en la venta de una expedición valorada en un monto superior a 16.000 pesos, consignada a su nombre desde Cádiz (A.G.N. Real Audiencia. Causas Civiles. Legajo 233. Cuaderno 2000).

(32) Natural de Oquendo (Alava). En 23.X.1773 casó con la limeña Da María Ignacia de Ulloa y Muñoz (Parroquia del Sagrario de Lima. Libro 10º de Matrimonios (1767-1787), fol. 90v.). Personaje muy conocido por sus colaboraciones en el Mercurio Peruano y como probable autor de parte importante de la Relación de gobierno del Virrey Gil de Taboada.

(33) Natural de Amorebieta. Bajo poder para testar extendido en 15.VI.1774 (A.G.N. Francisco Luque. 1774 (627), fol. 551v.), falleció en 26.VII. siguiente.

(34) Proveniente de Yurreta. En 27.11.1730 casó con la limeña Mariana Josefa Barrueta (Parroquia del Sagrario de Lima. Libro 85 de Matrimonios (1703-1735), fol. 285). Testó en 18.X.1735 (A.G.N. Pedro Espino Alvarado, 1735 (292), fol. 1102).

(35) Natural de Portugalete. Cfr. su testamento de 21.IV.1763 (A.G.N. Francisco Luque, 1763 (604), fol. 238).

(36) Oriundo de Placencia. Se hallaba en el Perú desde 1741. Fué Mayordomo de la Hermandad de Aránzazu durante nueve años. Bajo testamento extendido en 17.V.1780 (A.G.N. Francisco Luque, 1780 (642), fol. 577), complementado por una memoria testamentaria (A.G.N. Francisco Luque, 1784 (647), fol. 534 v.) falleció en 19.VI.1784.

(37) De Llodio. En 4.IX.1753 casó con Da Rosa de Mirones y Obregón (Parroquia del Sagrario de Lima. Libro 95 de Matrimonios (1736-1767), fol. 212).

(38) Nacido en Elgueta. En 28.I.1743 casó con la limeña Da María Josefa Peña y Zamorano (Parroquia del Sagrario de Lima. Libro 95 de Matrimonios (1736-1767). fol. 73). Suscribió poder para testar en 22.III.1789 (A.G.N. Francisco Luque, 1789-1790 (651), fol. 126).

(39) Nativo de Elorrio. Poseía fincas urbanas en Usúrbil. V. su poder para testar de 8.IV.1749 (A.G.N. Juan Bautista Tenorio Palacios, 1749-1750 (1001), fol. 69v.). Su óbito ocurrió en 8.IX.1756.

(40) A.G.N. Consulado H-31935. Libro Copiador de Informes y Consultas del Tribunal del Consulado (1768-1773), fol. 168.

(41) RODRÍGUEZ VICENTE, El Tribunal del Consulado de Lima en la primera mitad del siglo XVII (Madrid, 1960), pág. 9.

(42) SMITH, Estudio histórico que precede a el Indice del Archivo del Tribunal del Consulado de Lima (Lima, 1948), pág. XXIII.

(43) Natural de Elorrio. Cfr. su poder para testar de 2.VIII.1771 (A.G.N. José de Aizcorbe, 1769-1771 (13), fol. 899v.).

(44) A.G.N. Consulado. H-3/907. Libro de Juntas del Tribunal del Consulado (1770-1788). - C-4. Legajo 18. Cuaderno 138 (1777).

(45) A.G.N. Consulado. C-4. Legajo 150.

(46) Biblioteca Nacional del Perú. Manuscritos. C 1692.

(47) Nacido en Elorrio. Caballero de Santiago. En 30.VI.1764 se desposa con la hija de los condes de la Vega del Ren. Da Catalina Ninfa Vázquez de Acuña (Parroquia del Sagrario de Lima. Libro 10º de Matrimonios (1767-1787), fol. 10).

(48) Oriundo de Fuenterrabía. Su hijo, Francisco de Calatayud y Borda se cruzó en la Orden de Santiago. Confirió poder para testar en 13.VIII.1788 (A.G.N. Félix García Romero, 1786-1789 (492), fol. 672v.).

(49) Natural de Ochandiano. Bajo de testamento otorgado en 10.X.1766 (A.G.N. Francisco Luque, 1766 (617), fol. 961) falleció en 24.IX.1769.

(50) Oriundo de Oñate. En 25.XI.1768 casó con la limeña Da María Mercedes de Tobilla y Rivas (Parroquia del Sagrario de Lima. Libro 10º de Matrimonios (1767-1787), fol. 21). El expediente matrimonial en Archivo Arzobispal de Lima (1768, Noviembre, núm.4).

(51) Nació en la localidad guipuzcoana de Segura. Semblanza biográfica en SWAYNE y MENDOZA, Mis antepasados (Lima, MCMLI), págs. 190-192.

(52) A.G.N. Antonio de Somoza, 1790-1808 (983), fol. 842, y José de Aizcorbe, 1784 (24), fol. 181.

Disposiciones de última voluntad de Silvestre y de Gaspar de Amenábar, de 24.VIII.1804 y 10.IV.178***** respectivamente.

(53) Cfr. sus testamentos, de 19 y 23.III.1762. A.G.N. José de Aizcorbe. 1759-1762. (9), fols. 842-845.

(54) A.G.N. José de Aizcorbe, 1759-1762 (9), fol. 870.

(55) RIVA-AGÜERO, “Don José Baquíjano y Carrillo”, en Boletín del Museo Bolivariano (Lima, 1929), 1. núm. 12, pág. 453, y SWAYNE y MENDOZA, Mis antepasados (Lima, MCMLI), págs. 585-588.

(56) DOMÍNGUEZ ORTIZ, Las clases privilegiadas en el Antiguo Régimen (Madrid, 1979), pág. 168 ss.

(57) REZABAL Y UGARTE, Tratado de Medias Anatas (Madrid. 1792), pág. 177.

(58) Parroquia del Sagrario de Lima. Libro 95 de Matrimonios (1736-1767), fol. 114. Es congruente advertir que Da María Ignacia era prima segunda de la mujer de Ocharan y Mollinedo (v.).

(59) A.G.N. Francisco Estacio Meléndez, 1746 (373), fols. 572 y 573.

(60) A.G.N. Antonio José de Ascarrunz, 1759-1761 (73), fol. 254.

(61) MORENO CEBRIÁN (ed.), Conde de Superunda. Relación de gobierno (Madrid, 1983), p 439.

(63) A.G.N. H-3/909. Libro de salarios situados y extraordinarios (1770-1790), passim.

(64) Natural de San Julián de Músques. Suscribió poderes para testar en 7.XI.1771 y 26.VIII.17** (A.G.N. Francisco Luque, 1771 (621), fol. 962, y 1775 (630), fol. 807v. respectivamente).

(65) Valmasedano. Cfr. su testamento de 20.V.1778 (A.G.N. Valentín Torres Preciado, 1778 (1069 - fol. 302).

(66) Cfr. escrituras de 8, 15, 22, 24 y 29.X.1771. A.G.N. Francisco Luque, 1771 (621), fols. 839, 845, 899v., 904 y 916.

(67) A.G.N. Francisco Luque, 1771 (621), fol. 843.

(68) A.G.N. Francisco Luque, 1771 (621), fol. 839v.

(69) A.G.N. Francisco Luque, 1775 (630), fol. 807v. Escritura de 26.VIII.1775.

(70) V. sus disposiciones de última voluntad, extendidas en 23.I.1749, 9.IV.1763, 18.1.1772, 20.11.1775. A.G.N. Francisco Estacio Meléndez. 1749 (380), fol. 117: Francisco Luque, 1763 (604), fol. 193. y 1772 (622), fol. 84, y Agustín Jerónimo de Portalanza. 1770-1777 (873), fol. 697, respectivamente. Designó como albacea a su sobrino político Sáenz de Tejada.

(71) En 10.IX.1708 se disponía a viajar a Chile en su navío (A.G.N. Francisco Estacio Meléndez 1708-1710 (312), reg. 1708, fol. 239).

(72) Cfr. CUADRA GORMAZ, “Los de la Cuadra”, en Revista del Instituto Peruano de Investigación Genealógicas” (Lima, 1947), núm. 2, págs. 21-40.

(73) Parroquia del Sagrario de Lima. Libro 85 de Matrimonios (1703-1735), fol. 289, y W (1736-1767) fol. 277v.

(74) A.G.N. Marcos de Uceda, 1728 (1131), fol. 613. Escritura de recibo de la dote, de 3.IX.1728.

(75) A.G.N. Francisco Luque, 1757 (593), fol. 788. Escritura de 6.IX.1757.

(76) A.G.N. Francisco Estacio Meléndez, 1752 (391), fol. 1576.

(77) A.G.N. Consulado. C-4. Legajo 23, y Laviana Guetos, Guayaquil en el siglo XVIII (Sevilla, 1987), págs. 247-250.

(78) A.G.N. Consulado. C-4. Legajo 21. Cuaderno 116 (1775).

(79) Este cargamento lo había traído de Guatemala un sobrino de este último, José de la Elguera, quien en 1771 había viajado a aquella costa en la fragata La Fama, llevando consigo la cantidad de 2.000 pesos de cuenta de Bodega y Quadra (A.G.N. Francisco Luque. 1771) (621), fol. 992. Escritura de 16.XI.1771).

(80) A.G.N. Agustín Jerónimo de Portalanza, 1770-1777 (873), fol. 704.

(81) A.G.N. Francisco Luque, 1757 (593), fol. 770v.

(82) Declaración de Tomás de la Bodega y Quadra, en su testamento de 9.IV.1763 (A.G.N. Francisco Luque, 1763 (604), fol. 193).

(83) A.G.N. Gregorio González de Mendoza, 1757-1760 (509), fols. 292 y 294v.

(84) A.G.N. Gervasio de Figueroa, 1801 (242), fol. 783.

(85) A.G.N. Francisco Luque, 1774 (627), fol. 467.

(86) A.G.N. Francisco Luque, 1773 (624), fol. 61v.

(87) A.G.N. Francisco Luque, 1772 (622), fol. 28v.

(88) LOHMANN VILLENA, Los americanos en las Ordenes Nobiliarias (Madrid, 1947), I, Págs. 55-56.

(89) RAMOS CATALINA, “Expediciones científicas a California en el siglo XVIII”, en Anuario de Estudios Americanos (Sevilla, 1956), XIII, págs. 232-310.

(90) Real Academia de la Historia. Manuscritos. 9-26-4/D-91.

(91) Parroquia del Sagrario de Lima. Libro 99 de Matrimonios (1736-1767), fol. 62v.

(92) A.G.N. Manuel de Echeverz, 1743-1744 (218), fol. 405.

(93) Parroquia del Sagrario de Lima. Libro T de Matrimonios (1736-1767), fol. 321v. Su expediente matrimonial se conserva en el Archivo Arzobispal de Lima.

(94) Cfr. sus testamentos, extendidos en 17.IV.1775 y 12.11.1785 (A.G.N. Valentín Torres Preciado, 1775 (1066), fol. 704, y Francisco Luque, 1785 (648), fol. 53, respectivamente).

(95) V. sus disposiciones de última voluntad, en 14 y 17.VI.1779 (A.G.N. Fernando José de la Hermosa, 1778-1780 (528), fols. 374 y 381).

(96) A.G.N. José de Aizcorbe, 1769-1771 (13), fol. 248. Declaración formulada en 19.VIII.1769 por cabeza de Vaca, exonerando a Montes de Oca de toda responsabilidad en el incidente.

(97) A.G.N. Francisco Javier de Cueto, 1771-1783 (207), fol. 217V.

(98) A.G.N. Fernando José de la Hermosa, 1778-1780 (528), fol. 410 ss.

(99) Natural de Zarauz. Cfr. su poder para testar, en 20.II.1761, y la memoria testamentaria de 24.VII. del mismo año, con arreglo a los cuales se otorgó su testamento en 14.IV.1762 (A.G.N. Juan Bautista Tenorio Palacios, 1762-1763 (1013), fol. 164).

(100) El texto completo de la escritura de compañía, extendida en Cádiz ante Matías Rodríguez, corre reproducido, con sus 21 cláusulas, en A.G.N. Valentín Torres Preciado, 1756-1757 (1055), fols. 304-314.

(101) A.G.N. Valentín Torres Preciado, 1750-1753 (1(153), fols. 42v. y ss.

(102) Natural de Hernani, confirió poder de testar a sus socios Martín Luengo, Elcano e lbargüengoitia. en 23.IV.1756; en 19.VIII, agregó un codicilo, y falleció en 31 del mismo mes (A.G.N. Valentín Torres Preciado, 1756-1757 (1055, fols. 89v. y 200).

(103) A.G.N. Valentín Torres Preciado, 1756-1757 (1055), fol. 321, y 1758-1759 (1056), fols. 40 y 341.

A esta compañía conciernen dos alegatos colacionados por VARGAS LIGARTE. Impresos Peruano (1700-1762) (Lima, 1956), núms. 1662 y 1734.

(104) V. su testamento de 30.VII., y codicilo de 1º.VIII.1787 (A.G.N. Valentín Torres Preciado, 1787 (1079) fols. 741 y 725).

(105) Archivo Arzobispal de Lima. Expedientes Matrimoniales. 1757. Noviembre, núm .23. Entre los que abonaron la soltería de Elcano figura Echavarría y Uría.

(106) A.G.N. Valentín Torres Preciado, 1756-1757 (1055), fol. 656v. Escritura de 30.XII.1757.

(107) A.G.N. Juan Bautista Tenorio Palacios, 1762-1763 (1013), fol. 108.

(108) Oriundo de Larraun (Guipúzcoa). Casó con Micaela Díez Flores, nacida en Riobamba (Quito). Disposiciones de última voluntad en 10.IV.1750, 13.II.1751, 16.V.1775, 27.I.1778 y 10.IX.1784 (A.G.N. Francisco Estacio Meléndez. 175= (383), fol. 572; 1751 (386), fol. 260v.; Francisco Luque, 1775 (629). fol. 469v.; 1778 (638), fol. 110; 1784 (647), fol. 634, y 1786 (649), fols. 114 y 336).

(109) A.G.N. Francisco Luque, 1786 (649), fol. 165.

(110) Eibarrés. En 3.VI.1752 casó con Da María Josefa de Orantia, hija del bilbaíno Domingo de Orrantia, Caballero de Santiago (Parroquia del Sagrario de Lima. Libro 99 de Matrimonios (1736-1767), fol. 198v.). Suscribió poder para testar en 4.XI.1775 (A.G.N. Santiago C. de la Cueva, 1772-1782 (210), fol. 820).

(111) A.G.N. Francisco Estacio Meléndez, 1752 (391), fols. 2275 y 2276v. Escrituras de 13.XII.1752.

(112) Oriundo de Vitoria. V. su poder para testar de 12.VI.1749 (A.G.N. Francisco Estacio Meléndez. 1749 (381), fol. 813).

(113) A.G.N. Juan Bautista Tenorio Palacios, 1749-1750 (1001), fol. 69v Testamento de Urrizmendi, de 8.IV.1749.

(114) A.G.N. Santiago C. de la Cueva. 1772-1702 (210), fol. 824.

(115) Nació en Larrea (Galdames). Suscribió disposiciones de última voluntad en 12.III.1763, 16.XII.1785, 15.1.1798 y 4.VII.1800 (A.G.N. José de Aizcorbe, 176301764 (10), fol. 68; valentín Torres Preciado, 1785 (1075), fol. 809v.; José de Aizcorbe, 1798-1799 (35), fol. 12, y Andrés de Sandoval, 1798- 1800 (977), dol. 806).

(116) Natural de Galdames. V. su testamento, labrado en 28.VII.1753 (A.G.N. Francisco Estacio Meléndez, 1753 (393), fol. 1212).

(117) Eguino y López de Arregui había nacido en Mezquia. Su hermano Alfonso de Eguino era comerciante en Londres. Cfr. sus poderes para testar de 11.V.1753 y 22.II.1785 (A.G.N. Francisco Estacio Meléndez, 1753 (393, fol. 779v., y Andrés de Sandoval, 1785-1786 (968), fol. 204).

(118) A.G.N. José de Aizcorbe, 1759-1762 (9), fols 101v, y 802.

(119) A.G.N. Consulado. C-4. Legajo 23, y Laviana Cuetos, Guayaquil en el siglo XVIII (Sevilla. 1987), págs. 247-250.

(120) A.G.N. Francisco Luque, 1771 (621), fol. 643.

(121) A.G.N. Santiago C. de la Cueva, 1772-1782 (210), fol. 671. Este poder fue revocado dos años después, en 13.V.1775.

(122) A.G.N. José de Aizcorbe, 1776-1777 (17), fol. 142. Escritura de 2.V.1776.

(123) A.G.N. Orencio de Ascarrunz, 1774-1775 (86), fol. 714.

(124) A.G.N. Cabildo. Causas Civiles. Legajo 36. Cuaderno 637-A (1776).

(125) A.G.N. Andrés de Sandoval, 1775 (960), fol. 360.

(126) A.G.N. Andrés de Sandoval, 1778-1780 (964), fol. 253v. Escritura de 30.VII.1779.

(127) A.G.N. Andrés de Sandoval, 1775 (960), fol. 485v.

(128) A.G.N Andrés de Sandobal, 1775 (960), fols. 517 y 518v.

(129) A.G.N. Cabildo. Causas Civiles. Legajo 54. Cuaderno 1044 (1785).

(130) A.G.N. Gregorio González de Mendoza, 1775-1778 (516), fol. 411. Urías y Urreta era vizcaíno de Cortesubi.

(131) Oriundo de Deva. Casó con la chilena Da Mercedes Mardones. Se le consideraba práctico en el puerto del Callao y en 1786 se le consultó cuando se trató de construír un muelle. Al final de sus días se encontró sin bienes, y “... la vicisitud del tiempo dió motivo a que se formase concurso de acreedores...”. Testó en 25.VIII.1798 (A.G.N. José de Aizcorbe, 1798-1799 (35). fol. 238v.).

(132) A.G.N. Andrés de Sandoval, 1778-1780 (964), fol. 758v. Escritura de 16.VIII.1780.

(133) A.G.N. Andrés de Sandoval, 1778-1780 (964), fol. 970v.

(134) A.G.N. Cabildo. Causas Civiles. Legajo 46. Cuaderno 848 (1781).

(135) Tuvo a su cargo el monopolio de la explotación de la brea, betún indispensable para calafatear embarcaciones (Cfr. EGUIGUREN. Las calles de Lima (Lima, 1945), pág. 51).

(136) A.G.N. Andrés de Sandoval, 1778-1780 (964), fols. 407v. y 434. La primera escritura, del 19.XI., no corrió; la definitiva se extendió el 27 del mismo mes.

(137) Testamento de Larrea y Amez de 15.I.1798 (A.G.N. José de Aizcorbe, 1798-1799 (35, fol. 12).

(138) A.G.N. Cabildo. Causas Civiles. Legajo 45. Cuaderno 824 (1781).

(139) A.G.N. Andrés de Sandoval, 1778-1780 (964), fol. 1023. Escritura de 29.XI.1780.

(140) A.G.N. Consulado, C-4 Legajo 53 (1779-1789).

(141) A.G.N. Andrés de Sandoval, 1778-1780 (964), fols. 521v. y 756. Escrituras de 12.II y 12.VIII.1780.

(142) A.G.N. Andrés de Sandoval, 1778-1780 (964), fol. 286.

(143) Expediente de los Diputados del Cuerpo de Navieros (1796-1800), en Colección Documental de la Independencia del Perú (Lima, 1971), VII. 1º, págs. 368-369.

(144) Mercurio Peruano (Lima, 24.III.1791), núm. 24, Estado 3.

(145) A.G.N. Valentín Torres Preciado, 1785 (1075), fol. 809v. Testamento de Larrea y Amez, de 16.XII.1785.

(146) A.G.N. Consulado. C-4. Legajo 152.

(147) Ministerio de Relaciones Exteriores del Perú. Archivo. L.T.C.-13. Libro de Informes y Consultas (1785-1786), fol. 35.

(148) A.G.N. Valentin Torres Preciado, 1785 (1075), fol. 760.

(149) LAVIANA CUETOS, ob. cit., pág. 291.

(150) Expediente de los Diputados del Cuerpo de Navieros (1796-1800), cit. pág. 369.

(151) A.G.N. Consulado. C-4. Legajo 18. Cuaderno 183.

(152) A.G.N. José de Aizcorbe, 1792-1793 (32), fol. 601.

(153) Natural de Yurreta. Fué Corregidor de Huamalíes (Huántico). Cfr. sus disposiciones de última voluntad extendidas en 4.IX.1753, 16.VIII.1780 y 13.I.1794 (A.G.N. Francisco Estado Meléndez, 1753 (394), fol. 1452; Francisco Luque, 1780 (643), fol. 94s3, y Pedro José Angulo, 1792-1794 (53), fols. 16 y 273). Falleció en 9.IX.1794.

(154) Pedro José Angulo, 1792-1794 (53), fol. 249.

(155) V. FLOYD; “The guatemalan mercants, the government and the provincianos, 1750-1800º, en The Hispanic American Historical Review (Durham, 1961), XLI, núm. 1, pág. 98.

(156) Entre Julio de 1778 y Enero de 1780 y dedicado precisamente al quehacer comercial había estado en Lima Juan Francisco de Aycinene. ¿Pariente de Juan Fermín'? (A.G.N. José de Aizcorbe, 1778 (18), fols.. 225 y 315).

(157) Natural de Larrabezúa. Cfr. sus disposiciones de última voluntad de 3 y 11.I.1798 (A.G.N. Emeterio de Andrés valencia, 1797-1798 (43), fols. 374v. y 379v.).

(158) A.G.N. Francisco Escudero Sicilia, 1780-1786 (242), fol. 41. Escritura de 8.IV.1780.

(159) A.G.N. H-3/975. Libro copiador de cartas escritas por el Tribunal del Consulado (1778-1782), fols. 85-87, y H-3/1031. Libro de informes y consultas del Tribunal del consulado (1779-1785), fols. 18 26.

(160) A.G.N. Emeterio de Andrés Valenciano, 1793-1796 (42), fol. 604v.

(161) A.G.N. Emeterio de Andrés Valenciano, 1797-1798 (43), fol. 360v.

(162) A.G.N. Emeterio de Andrés Valenciano. 1797-1798 (43), fol. 478.

(163) Comp. LEÓN BORJA-SZASZDY, “El comercio del cacao de Guayaquil”, en Revista de Historia de América (México, 1964), núm. 57-58, págs. 1-50.

(164) A.G.N. Juan Bautista Tenorio Palacios, 1749-1750 (1001), fol. 851v.

(165) Zaldívar Pascual y Alday era de Ochandiano. Testó el 10.X.1766 (A.G.N. Francisco Luque, 1766 (617), fol. 961 y su óbito ocurrió en 24.IX.176.

(166) A.G.N. 11-3/935. Libro copiador de informes y consultas (1768-1773), fol. 27v.

(167) A.G.N. 11-3/907. Libro de Juntas del Tribunal del Consulado (1770-1788).

(168) Oriundo de Deva. Semblanza en LOHMANN VILLENA, Los Regidores perpetuos del Cabildo de Lima, 1535-1821 (Sevilla, 1983), II Págs. 15-17.

(169) MENDIBURU, Diccionario Histórico-Biográfico del Perú (Lima, 1888), VII, Documento VII, pág. 436.

(170) En 2.III.1783 casó con la limeña Da Mariana Medrano y Sarmiento (Parroquia del Sagrario de Lima, Libro 10º de Matrimonios (1767-1787), fol. 359v.). Testó cerrado en 22.XII.1792 (A.G.N. Justo Mendoza y Toledo. 1795 (725), foo, 412). FaIleció en 15.V.1795.

(171) MENDIBURU, ob. cit. (Lima, 24.III.1791), núm. 24, Estado núm. 3.

(172) A.G.N. Consulado. C-4. Legajo 97.

(173) Mercurio Peruano (Lima, 24.III.1791), núm. 24, Estado núm. 3.

(174) A.G.N. Consulado. C-4. Legajo 2.

(175) A.G.N. Consulado. C-4. Legajo 148.

(176) ESPEJO, Nobiliario de la Capitanía General de Chile (Santiago, 1967), pág. 820.

(177) A.G.N. José de Aizcorbe, 1782-1783 (22), fol 85.

(178) A.G.N. Consulado. C-4. Legajo 53.

(179) Oriundo de Anguiozar. Testó en 4.XII.1819 (A.G.N. Juan José Morel de la Prada, 1817-1819 (440), fol. 366).

(180) A.G.N. Francisco Luque. 1789-1790 (651), fol. 746. Escritura de 24.XII.1789.9.

(181) Biblioteca Nacional del Perú, Manuscritos. C 587.

(182) Otorgó disposiciones de última voluntad en 5.XII.1767, 8.VII.1775, Iº.III-1780 y 2 y 4.XI.1782 (A.G.N. Francisco Luque, 1767 (613), fol. 1142 y Pedro Lumbreras, 1774-1777 (579), fol. 96; 1780-1781. (580), fol. 11, y 1782 (581), fols. 275v. y 276). Su óbito ocurrió en 10.XI.1782.

(183) Biblioteca Nacional del Perú. Manuscritos. C 2365, fol. 55ª.

(184) A.G.N. Francisco Luque, 1763 (604), fol. 395v.

(185) A.G.N. Pedro Lumbreras, 1774-1777 (579), fol. 36v., y Antonio Comin, 1769-1775 189), fol. 403. Documento de 17.XI.1774.

(186) A.G.N. Pedro Lumbreras, 1782 (581), fol. 275v.

(187) A.G.N. Pedro Lumbreras, 1774-1777 (579), fol. 95.

(188) Oriundo de Elorrio. Testó en 18.111.1779 (A.G.N. José de Aizcorbe, 1779 (19), fol. 744).

(189) A.G.N. Pedro José Angulo, 1771-1777 (46), fol. 377v.

(190) Natural de Eibar. Bajo poder para testar otorgado en 31.X.1798 (A.G.N. Gervasio de Figuei 1798 (471), fol. 326), falleció en 5.IV.1799.

(191) A.G.N. José de Aizcorbe, 1779 (19), fol. 515.

(192) Navarro, de Burguete. V. su poder para testar de 27.VI.1764 (A.G.N. José de Aizcorbe, 17.II.1764 (10), fol. 659v.).

(193) Asturiano, posteriormente Director del Tribunal de Minería.

(194) A.G.N. José de Aizcorbe, 1779 (19), fol. 719.

(195) A.G.N. José de Aizcorbe, 1779 (19), fols. 706 y 741).

(196) Mercurio Peruano (Lima, 22 y 29.VIII.1792), números 162 y 164. Tomo V, págs 191 y ss.

(197) Natural de Elorrio. Testó en 11.II.1774 (A.G.N. Pedro José Angulo, 1771-1777 (46), fol. 43. Murió antes del 21.IV.1774.3.

(198) A.G.N. Pedro José Angulo, 1771-1777 (46), fol. 479.

(199) Sus apellidos completos era González de Sarabia Mollinedo y Cuadra. Natural de Berrón (Valle de Mena en las Encartaciones de Vizcaya). Confirió poder para testar en 8.VI.1779 (A.G.N. José Aizcorbe, 1779 (19), fol. 826v).

(200) A.G.N. Andrés de Sandoval, 1775 (960), fol. 485v.

(201) A.G.N. José de Aizcorbe, 1779 (19), fol. 733.

(202) PALACIO ATARD, “El asiento de la mina de Huancavelica en 1779”, en Revista de Ind (Madrid, 1944), V, núm. 18, págs. 611-630. (133) A.G.N. Andrés de Sandoval, 1778-178(1(964), fol. 970v.

(203) Natural de Trucíos. Caballero de Santiago. Suscribió disposiciones de última voluntad 17.I.1777 y 19.VI.1779 (A.G.N. Francisco Luque, 1777 (635), fol. 55, y 1779 (640), fol. 505). Falleció Septiembre de 1792.

(204) A.G.N. Francisco Estacio Meléndez, 1752 (391), fol. 2304 v. Documento de 15.XII.1752.

(205) Archivo General de Indias. Lima, 842. Despachos del Gobernador Antonio de Ulloa, 24.VI.1762 y 20.XI.1763.

(206) Parroquia del Sagrario de Lima. Libro 10º de Matrimonios (1767-1787), fol. 120.

(207) A.G.N. Francisco Luque, 1775 (630), fol. 658.

(208) A.G.N. Francisco Luque, 1779 (640), fol. 505. Testamento de 1º.VI.1779.

(209) PALACIO ATARD, loc. cit., pág. 627, y LANG, “El derrumbe de Huancavelica en 1786”, Revista Histórica (Lima, 1986), X, pág. 217.

(210) A.G.N. Justo Mendoza y Toledo, 1792-1793 (722), fols. 580v. y 760.

Armendáriz, natural de Burgi, casó en 26.11.1773 con la limeña Bibiana Iturriaga (Parroquia Sagrario de Lima. Libro 10º de Matrimonios (1767-1787), fol. 71v.).

(211) Vizcaíno, oriundo de Gamiz. V. su testamento de 20.X.1774 (A.G.N. Francisco Luque, 17º (628), fol. 1137).

(212) A.G.N. Francisco Luque, 1774 (628), fol. 1137. Testamento de Orbrgozo, extendido en 20.X.1774.

(213) Biblioteca Nacional del Perú. Manuscritos. C 407.

(214) Biblioteca Nacional del Perú. Manuscritos. C 453.

(215) Aunque no disponemos de constancia fehaciente de haber sido originario de alguna de las provincias vascongadas, su inconfundible gentilicio constituye un vehemente indicio a favor: a mayor abundamiento la confianza que le dispensó el Visitador Areche (que lo llevó en su compañía desde la Nueva España al Perú) induce a pensar que eran coterráneos.

(216) A.G.N. H-3/909. Libro de salarios, situados y extraordinarios (1770-1790), fol. 415. (217).-LANG, loc. cit., pág. 218.

(218) Nacido en Arcentales. Cfr. sus poderes para testar, extendidos en 27.IV.1778 y 26.I.1792 (A.G.N. José de Aizcorbe, 1778 (18), fol. 139, y 1792-1793 (32), fol. 114).

(219) A.G.N, José de Aizcorbe, 1778-818), fol. 27v.

(220) A.G.N. José de Aizcobe, 1778 (18), fols. 83 y 142.

(221) Nació en Lezama. En 2.VII.1752 casó con la limeña Da María Josefa Huidobro y Echeverria (Parroquia del Sagrario de Lima. Libro 9º de Matrimonios (1736-1767), fol. 198). Semblanza en LOHMANN VILLENA. Un tríptico virreinal, el Virrey Amat, el Marqués de Soto Florida y la Perricholi, (Chapel, 1976), págs. 253-254.

(222) A.G.N. C-4. Consulado. Legajo 146.

(223) A.G.N. Gregorio González de Mendoza, 1775-1778 (516), fol. 461.

(224) Oriundo de Lanestosa. Bajo poder para testar de 22.IV.I787 (A.G.N. Valentín Torres Preciado, 1787 (1078), fol. 450) falleció tres días más tarde.

Este López Escudero embarcó en 1782, en la fragata Jesús Nazareno cien cajones de cascarilla, con un peso bruto de 1.164 arrobas, a razón de 36 reales de plata por arroba de flete hasta Cádiz (A.G.N. Real Audiencia. Causas Civiles. Legajo 233. Cuaderno 2000 (1782).

(225) Cfr. la memoria testamentaria de Arriaga, de 7.VII.1790 (A.G.N. Valentín Torres Preciado, 1790 (1083), fol. 666).

(226) Natural de Portugalete. Cfr, sus disposiciones de última voluntad en 6.XII.1771, 27.V.1814 y 13.XI.1819 (A.G.N. Francisco Luque, 1771, (621), fol. 1098v.; Martín Morel de la Prada, 1808-1814 (442), fol. 220v., y José María de la Rosa, 1818-1819 (635), fol. 384v.). Sobrino del Inquisidor Mateo de Amusquibar, que era así mismo portugalujo?

(227) MENDIBURU, Diccionario Histórico-Biográfico del Perú (Lima, 1876), II. pág. 311.

(228) A.G.N. José de Aizcorbe, 1776-1777 (17), fol. 3.

(229) Ministerio de Relaciones Exteriores del Perú. Archivo. LTC-17. libro de Informes y Consultas del Tribunal del Consulado (1788-1791).-A.G.N. Consulado. C-4. Legajo 150.

(230) Nacido en Orozco. Testó en 13.11.1821 (A.G.N. Ignacio Aillón Salazar, 1821 (36). fol. 143v.).

(231) A.G.N. Martín Moret de la Prada. 1808-1814 (442), fol. 220v. Memoria de Gobierno) del Virrey Abascal (1806-1816) (Sevilla, 1944), págs. 358-359 y BERMÚDEZ MIRAL, “La pólvora durante la Colonia”, en Revista Chilena de Historia y Geografía (Santiago, 1962). núm. 130.

(232) Oriundo de Legazpia. V. ESPEJO, Nobiliario de la Capitanía General de Chile (Santiago, 1967), pág. 815.

(233) A.G.N. Valentín Torres Preciado, 1787 (1078), fol. 230.

(234) Nos permitimos llamar la atención hacia este novedoso apelativo, que revela una mentalidad pragmática.

(235) MENDIBURU, Diccionario Histórico-Biográfico del Perú (Lima, 1888), VII, Documento VI, págs. 436-443.

(236) Natural de la localidad guipuzcoana de Segura. Casado con María Rita de Zubizarreta. Cfr. Su poder para testar extendido en Huancavelica. en 11.III.1774 (A.G.N. José de Vargas y Aliaga, 1772-1778 (1167), fol. 782v.). Falleció en 7.IX.1775.

(237) Ministerio de Relaciones Exteriores del Perú. Archivo. LTC-10. Libro de Informes y Consultas del Tribunal del Consulado (1774-1778).

(238) A.G.N. Real Audiencia. Causas Civiles. Legajo 238. Cuaderno 2039.

(239) Archivo General de Indias. Lima, 595.

(240) Vizcaíno Testó en 5.XII.1825 (A.G.N. José Joaquín de Salazar, 1818-1826 (672), fol. 305v.).

(241) A.G.N. Consulado. C-4. Legajo 151.

(242) A.G.N. Cabildo. Causas Civiles. Legajo 70. Cuaderno 1367 (1791).

(243) Ministerio de Relaciones Exteriores del Perú. Archivo. LTC-17. Libro de Informes y Consultas del Tribunal del Consulado (1788-1791), fol. 51v.

(244) A.G.N. Cabildo. Causas Civiles. Legajo 22. Cuaderno 367 (1787).

(245) Natural de Arrazola. En 1º XI.1727 contrajo matrimonio con la limeña Estefanía de Barbosa (Parroquia del Sagrado de Lima. Libro 8º de Matrimonios (1703-1735), fol. 258). Testó en 21.VI.1765. (A.G.N. Alejandro de Cueto, 1763-1765 (197), fol. 792).

(246) A.G.N. Real Audiencia. Causas Civiles. Legajo 225. Cuaderno 1915. Ormazábal, en su testamento reconoce que había hecho trabajar en dicha hacienda, durante diez o doce años, a los esclavos en días feriados, sin satisfacerles el jornal, “persuadido a que no tenía obligación a ello”. Encargó a sus albaceas a sus albaceas entregar a los defraudados “alguna prudente y justa recompensa”.

(247) Natural de Marquina. Dictó disposiciones de última voluntad en 13.XI.1733, 27.VII.1752 (A.G.N. Pedro Espino Alvarado, 1733 (288), fol. 1118v.; Marcos de Uceda, 1750 (1153), fol. 472. y Francisco Estado Meléndez, 1752 (390), fols. 1501v. y 1511).

(248) Parroquia del Sagrario de Lima. Libro 8º de Matrimonios (1703-1735), fol. 305. Para ser asentada en 29.IX.1732.

(249) A.G.N. Pedro Espino Alvarado, 1732 (286), fol. 1070. Escritura de 25.IX.1732.

(250) A.G.N. Juan Bautista Tenorio Palacios, 1749-1750 (1001). fol. 65. Documento de 31.III.17 (254-Datos económicos expresados en el testamento que extiende en 15.VII.1741. (A.G.N. Manuel de Echeverz, 1740-1743 (217), fol. 334).

(252) A.G.N. Real Audiencia. Causas Civiles. Legajo 227. Cuaderno 1934 (1781) y Legajo 2 Cuaderno 2054 (1783).

(253) Nacido en Azpeitia. Cfr. su poder para testar de 17.11.1802 (A.G.N. Francisco Velázquez Lezama, 1800-1807 (1012), fol. 437).

(254) Natural de Zutnárraga. Debió de regresar de ese viaje a la Península y proseguir su menes mercantil en Lima, a estar a sus disposiciones de última voluntad de I3.V.1784, 15.X.1802 y 30.VII.******** (A.G.N. José de Aizcorbe, 1784 (24), fol. 240; Gervasio de Figueroa, 1802-1803 (243), fol. 263v. y *******(Bancos y García. 1803-1825 (85), fol. 415).

(255) A.G.N. José de Aizcorbe, 1784 (24), fol. 240.

(256) A.G.N. Francisco Luque, 1775 (629), fol. 319. Testamento extendido en 24.III.1775.

(257) A.G.N. Gervasio de Figueroa, 1798 (471), fol. 326. Escritura de 31.X.1798. Expiró 5.IV.1799.

(258) VÁZQUEZ DE PRADA, “Las rutas comerciales entre España y América en el siglo XVIII”, Anuario de Estudios Americanos (Sevilla, 1968), XXVI, pág. 231.

(259) RODRÍGUEZ CASADO, “Comentarios al Decreto y Real Instrucción de 1765 regulando relaciones comerciales de España e Indias”, en Anuario de Historia del Decreto Español (Madrid, 194 XIII, págs. 100-135.

(260) RODRÍGUEZ CASADO-PÉREZ EMBID (eds.), Memoria de Gobierno de Virrey Amat (1761-1776) (Sevilla. 1947), pág. 219.

(261) MUÑOZ PÉREZ, “La publicación del Reglamento de Comercio Libre de 1778”, en Anuario de Estudios Americanos (Sevilla, 1949), IV, págs. 615-664, y AVILA MARTEL-BRAVO LII “Nuevo régimen del comercio marítimo del siglo XVIII y su aplicación en el Pacífico Sur”, en Revista Chilena de Historia del Derecho (Santiago, 1969), núm. 5, págs. 133-160.

(262) Cfr. los discursos publicados por FERNÁNDEZ ALBADALEJO, en “Algunos textos soba polémica entre Libre Comercio y Fueros hacia 1780”. En Boletín de la Real Sociedad Vascongada de Amigos del País (San Sebastián, 1976), XXXII, núm. 1-2, págs. 229-269.

(263) Ministerio de Relaciones Exteriores del Perú. Archivo. LTC-11. Libro Copiador de Informes Consultas del Tribunal (1778.1779) fol. 32v.

(264) A.G.N. 11-3/975. Libro copiador de cartas escritas por el Tribunal del Consulado (1778-1782 fol. 13. Comunicación de 12.III.1778 a su agente en Madrid, José de Azofra.

(265) Sobre los perjuicios de esta medida. v. el detallado informe del Tribunal del Consulado limeño al Visitador Areche, elevado en 6.IX.1780 (A.G.N. II-3/975. Libro cit., fol. 107).

(266) CÉSPEDES DEL CASTILLO, Lima y Buenos Aires. Repercusiones económicas y política de la creación del Virreinato del Plata (Sevilla, 1947), passim.

(267) Es del caso aducir al intento la metáfora barroca de PERALTA BARNUEVO sobre el papel Lima en la materia: “...es la Puente por donde pasa todo el Reyno, la Fuente de donde beben todas sus Provincias...” (Lima inexpugnable ...(Lima, 1740), pág. XXXII).

(268) A.G.N. H-3/975. Libro cit., fol. 34. Comunicación al agente Azofra, de 16.XI.1778. Sobre los efectos en Cádiz, cfr. Fisher, “Comercio Libre entre Andalucía y América, 1778-1796”, en Andalucía América en el siglo XVIII (Sevilla, 1985), I, págs. 37-58, v. en especial pág, 42.

(269) Se remiten a las Juntas del 30.XII.1777 en que se examinaron los alcances del Decreto del Virrey Cevallos por el que autorizaba la internación ropas y demás efectos de España al Perú y Chile.

(270) A.G.N. H-3/907. Libro de Juntas del Tribunal del Consulado (1770-1788), fols. 106 y ss.

(271) Publicó dicho escrito el P. VARGAS UGARTE, en Revista Histórica (Lima, 1955-1956 XXII, págs. 268-310.

(272) Cfr. GUILLAMONDEGUI, “La repercusión inmediata del Reglamento de Comercio Libre d 1778. Una solicitud de creación del Consulado de Buenos Aires”, en III Congreso) del Instituto d Historia del Derecho Indiano (Madrid 1973), págs. 985-1011.

(273) Se remiten a las Juntas del 30.XII.1777 en que se examinaron los alcances del Decreto del Virrey Cevallos por el que autorizaba la internación ropas y demás efectos de España al Perú y Chile.

(274) A.G.N. H-3/907. Libro de Juntas del Tribunal del Consulado (1770-1788), fols. 106 y ss.

(275) Publicó dicho escrito el P. VARGAS UGARTE, en Revista Histórica (Lima, 1955-1956), XXII, págs. 268-310.

(276) Cfr. Guillamondegui, “La repercusión inmediata del Reglamento de Comercio Libre de 1778. Una solicitud de creación del Consulado de Buenos Aires”, en III Congreso del Instituto de Historia del Derecho Indiano (Madrid, 1973), págs. 985-1011.

(277) Beneficencia Pública de Lima. Archivo Central. Libros de la Cofradía de Nuestra Señora de Aránzazu. Números 08179, 08181 y 08183.

(278) Aunque nacido en Lima, como hijo y nieto de vizcaínos solicitó entierro en la bóveda (A.G.N. Santiago Marte), 1767-1769 (671), fol. 196).

(279) También se sepultaban en la bóveda los hijos de vascos temporalmente en el Perú. Cfr. BASAS FERNANDEZ, “Relato de un viaje desde el puerto del Callao al de Cádiz en 1721, escrito por un Corregidor bilbaíno a su vuelta del Perú”, En Revista de Indias (Madrid. 1965), XXV, núm. 101-102, pág. 300.

(280) Derruida su fábrica, se salvó el retablo, actualmente en el altar mayor del Sagrario hispalense (Cfr. Gestoso y Pérez, Sevilla monumental y artística (Sevilla, 1890), II, págs. 584-585).

(281) CÓRDOBA SALINAS, Corónica franciscana... (Lima, 1651), Libro III, Capítulo VII, y Gento Sanz, San Francisco de Lima (Lima, 1945), págs. 206-211.

(282) Su codicilo de 17.III.1786 (A.G.N. Francisco Luque, 1786 (649), fol. 114) es una emotiva enumeración de sus sentimientos filantrópicos, que se extendían a hospitales, conventos y asilos.

(283) A.G.N. Francisco Estacio Meléndez, 1753 (393), fol. 1212.

(284) A.G.N. Orencio de Ascarrunz, 1755-1756 (79), fol. 428.

(285) A.G.N. Juan Bautista Tenorio Palacios, 1762-1763 (1013), fol. 164.

(286) A.G.N. Agustín Jerónimo de Portalanza, 1770-1777 (873), fol. 697.

(287) A.G.N. Francisco Luque, 1769 (617), fol. 961.

(288) A.G.N. Francisco Luque, 1774 (628), fol. 1137.

(289) Cfr. el trabajo del P. Antonio de UNZUETA ECHEVARRÍA, O.C.D., titulado “Peruanos miembros de la Real Sociedad Vascongada de los Amigos del País”, que aparecerá en el número 14 del Boletín del Instituto Riva-Agüero, correspondiente al bienio 1986-1987.

Los números que figuran entre paréntesis remiten al año en que fueron designados por la Real Sociedad Vascongada.

(290) A.G.N. Francisco Luque. 1786 (649), fol. 346.

(291) A.G.N. José de Aizcorbe, 1784 (24), fol. 181.

(292) A.G.N. Pedro José Angulo. 1792.1794 (53), fol. 273.

(293) A.G N. Antonio Somoza, 1790-1808 (983), fol. 842.

(294) Los datos numéricos referentes al lapso 1787-1814 (años ligeramente posteriores a nuestro arco temporal) establecidos por RODRÍGUEZ VICENTE revelan que de los emigrantes al Perú en dicho período pertenecen a la provincias norteñas el 70%, y de este el 46% es de oriundez vasca; de ellos se identifican como comerciantes el 54% y el 42%, respectivamente (Cfr. “Notas sobre la emigración española al Perú a fines del siglo XVIII y comienzos del XIX”, en Revista Internacional de Sociología (Madrid, 1973), XXXI, núm 5-6, Cuadro II).

(295) Los roscos en América - Panamá. Perú. III. Descubrimiento y conquista (Madrid, 1918). Biblioteca de Autores Vascos (San Sebastián, 1979. Núm. 7).

jueves, 23 de mayo de 2013

Conferencia 400 aniversario de la fundación de la Hermandad Vasca
de Nuestra Señora de Arantzazu de Lima

Instituto Riva Agüero de la Pontificia Universidad Católica del Perú

Euzko Etxea, Santiago de Chile
Euzko Etxea Arantzazu, Lima
Centro Vasco Haize Hegoa, Montevideo

Universidad del País Vasco
Universidad de Navarra
Universidad de Deusto
Universidad Juan Carlos de Madrid
Universidad Autónoma de Madrid
State University of New York at Postdam
Universidad de San Martin de Porres de Lima
Pontificia Universidad Católica del Perú
Pontificia Universidad Católica de Chile
Universidad Autónoma de Buenos Aires
Universidad Veracruzana
Universidad Nacional Mayor de San Francisco Xavier de Chuquisaca

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